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En India, algunas jóvenes con conocimientos tántricos son entrenadas en una técnica llamada SAJAYOLI, que consiste en introducir y sostener en la vagina un huevo de jade de 3 centímetros de diámetro, con la máxima presión que se alcance, teniéndolo primero en la entrada del canal vaginal, para reconocerlo y tonificarlo, y a medida que el dominio muscular aumente, llevándolo al centro de los 3 anillos musculares que componen este canal. Ahí, en la parte anterior posterior, podemos tocar un tejido rugoso, es el llamado punto G, un centro realmente placentero pero ya “pasado de moda” para el entrenamiento tántrico.

Luego se avanza introduciendo el huevo hasta el anillo más interno. El objeto tocará el punto clave del Tantra, el punto D, situado físicamente en la entrada del cuello uterino.
“El placer que que se brinda al compañero dominando el cierre y la apertura, al apretar el glande del pene en la unión es sexual es tal, que la sensación energética es la de estar o quedarse en el cuerpo del otro… En realidad no es una sensación, es el sagrado momento de la fusión”, asegura la experta Estela Inés Guitián en su libro: ¿Qué nos propone la sexualidad tántrica? (Kier).

¿Te animas a probarlo?